Centro de Yoga Patanjali cierra sus puertas

Muy queridos amigos, el “Centro de Yoga Patanjali” os dice adiós, cierra sus puertas formalmente, pero la huella de nuestras vivencias yóguicas perdurará indeleblemente en nuestra memoria.

Este lugar nació y creció por el yoga y para el yoga; lo hizo posible el aliento de todos nosotros; si su luz brillaba era porque todos nos alumbramos desde el ser, si había silencio era porque todas las mentes experimentaban paz, si nos reencontrábamos, una y otra vez, era por los vínculos y los lazos afectivos que se forjaron en el corazón y en alma de todos nosotros; si meditábamos la mente cósmica penetraba en nuestra existencia; si experimentábamos la energía, la luz inundaba nuestro ser; si nuestras voces vibraban, surgía sin dificultad la expansión ilimitada de nuestra conciencia.

Humildemente, creo que, gracias al yoga, compartimos un legado que trascenderá la brevedad de nuestra existencia y nos facilitará la reintegración en la Única y auténtica Realidad.

Gracias, desde lo más hondo de mi corazón a todos.

En esta nueva etapa, queremos ponernos a vuestra disposición a través de esa facilidad que nos brinda a todos la realidad virtual.

Lo haremos desempeñando el papel de quien ha recorrido ya una larga distancia en el tiempo y con el afán de ayudar, de compartir y de superar múltiples y variadas dificultades. Nos anima la fortaleza del Yoga, el gusto por la vida y el refuerzo que supone seguir integrados en el medio que nos rodea; también por ese altruismo que late en el fondo del corazón de todo ser humano. Con este cambio de medio comunicativo, queremos evitar que acontezca una ruptura abrupta en la visión y transmisión del yoga que nosotros hemos venido practicando hasta ahora- E intentaremos lograr que la sabia luz que nos ha guiado no se desvanezca sin remisión al alejarnos unos de otros.

Seguir y mantenernos inmersos en esta disciplina milenaria, supone igualmente agradecer lo mucho que nos ha aportado el yoga; y sentir, por ello, que nuestra obligación es enseñar al niño, a los padres y a los abuelos para que, practicando yoga, el recorrido de la vida sea mucho más auténtico, espontáneo e ilimitado.

Y queremos que esta nueva fase suponga renovadas oportunidades para seguir extrayendo enseñanzas y aprendiendo cuanto el Yoga puede darnos.

Trabajaremos ahora más sosegadamente, indagativa y reflexivamente. Expondremos el Yoga dentro de su contexto cultural, manteniendo su esencia, pero añadiremos a su matriz básica los conocimientos psicológicos que faciliten la desencriptación o desciframiento de sus, a veces, herméticas sentencias.

Potenciaremos el yoga como disciplina psico-física, como vía de autorrealización. Y, a través de la meditación, tenderemos puentes que nos permitan transitar desde lo tangible a lo intangible, desde el vacío existencial a la plenitud.

Y, junto a esta declaración de buenas intenciones, no nos olvidamos, finalmente, de lo que ha sido nuestra labor formativa en el ámbito del profesorado de Yoga. Supuso responsabilidad, superación física e intelectual y, siempre, implicación incondicional y sincera, ampliamente compensado, todo ello, con el retorno y el calor de quienes me rodeaban y quisieron escucharme.

Es cierto que siempre tuvimos el aliento y el soporte formal y legal de nuestra Asociación Española de Practicantes de Yoga (AEPY), de la Unión Europea de Yoga (UEY), y también el inestimable de nuestros compañeros a quienes deseamos lo mejor en adelante.

Por todo ello, queremos seguir estando presentes y atentos a las potenciales orientaciones o profundizaciones del conocimiento que compartimos.

Y expresamos aquí nuestra disposición abierta, para quienes puedan estar interesados en que impartamos en sus centros charlas o seminarios, o para divulgar aplicaciones específicas, encaminadas a descubrir las múltiples riquezas que encierra el yoga o adaptarlas a las diferentes etapa que van marcando nuestra vida.

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